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domingo, 31 de mayo de 2009

VIAJES : ERMITA DE SAN BAUDELIO DE BERLANGA

Hay viajes de muchos clases, pero visitar la ERMITA DE SAN BAUDELIO DE BERLANGA se puede considerar excepcional, es una ermita mozárabe, más cercana a Casillas de Berlanga que al propio Berlanga (otra población muy interesante), camino de Caltojar, en la provincia de Soria. Al exterior nada delata lo encontramos dentro:



Como podéis ver por la foto, guarda un conjunto muy interesante de pinturas -aunque algunas hayan sido arrancadas y trasladadas a otros sitios, todavía se aprecia el sombreado de las figuras sobre los muros- y no sólo la decoración pictórica es interesante, el mayor interés esta en las arquitecturas que se construyen en el interior, este aspecto la hace única en el mundo. Dentro habita una mezquita,una enorme palmera, un atrio, un presbiterio, ... mejor aprovechando las Edades del Hombre os dais una vuelta ...

domingo, 24 de mayo de 2009

JOHN BERGER : "De A para X" Una historia en cartas




"... Y si uno quiere imaginar la soledad de esos momentos, antes de que naciera el primer ángel, no tiene más que escuchar a Billie Holiday ..." (del texto que cito a continuación )

Para pensar, sentir y reflexionar :

JHON BERGER "DE A PARA X" UNA HISTORIA EN CARTAS,
Traducción de Pilar Vazquez

Otro ejemplo :

..." El infierno lo inventaron los ricos: su objetivo era distraer la atención de los pobres para que no pensaran en sus desgracias presentes. En primer lugar, mediante la amenaza repetida de que podrían estar mucho pero. Y en segundo lugar, mediante la promesa de que los odebientes y fieles podrían gozar en la otra vida, en el Reino de Dios, de todo lo que la riqueza puede comprar en este mundo y más .."

sábado, 23 de mayo de 2009

EL MOLINO DE LOS MONJES


Detrás de Peña Oroel, en una localidad muy pequeña, en Ara, se encuentra este Molino Harinero denominado "El Molino de los Monjes", nos acercamos al Molino paseando entre hierbas y paredes de huertos, algunos abandonados y otros bien arreglados. Estamos en el atardecer, y se preparan las últimas tareas de la siembra de esta primavera, que casi parece verano. Cercano al río, se encuentra una construcción de piedra, consta en la fachada la fecha de 1633, perfectamente conservada, es un Molino de Harina. Cercando el Molino quedan todavía en pie todas las construcciones que hacían que el Molino funcionara: las acequias,la balsa que aportaba agua en épocas de sequía, el sumidero de piedra, etc. También por los alrededores quedan marcados en el terreno lo sobraderos de agua y el arbolado que protegía del sol y evitaba la evaporación.

Se denomina "Molino de los Monjes", queda claro a quién perteneció, supongo que estaría en uso hasta los años 60. Por la mismas fechas, yo recuerdo haber visto el Molino de mi pueblo en funcionamiento.

Nos encanta encontrar sitios como éste, que sin estar restaurados permanecen perfectamente, con las piedras en su sitio, los sillares, los remates de la piedras,los encalados, etc., como si el tiempo no hubiera pasado. Pero sabes que habrán pasado tantas generaciones a recoger la harina del sustento diario, que te hace volver al pasado.

En mi pueblo, el molino tenía en su interior unas grandes piedras redondas, los armazones de madera, y el polvillo blanco que lo cubría todo; los grandes sacos, los comentarios del molinero, todo era sorprendente y desconocido.Nosotros permanecíamos distantes, pero siempre, a pesar del trabajo tan duro, tenían palabras amables para los niños, supongo que nos controlaría nuestra intenciones. Nos tenían prohibido acercarnos al Molino, supongo que para no molestar, no caer al agua o entre las piedras de moler. Ahora solo quedan sus ruinas.

Pertenezco a una generación que ha visto recoger las espigas con la manos, escardar los campos, trillar la mies, almacenar el trigo, llevarlo al molino, y comer el pan que salía del horno transformado en grandes hogazas. Horno que estaba en tu propia casa, en esa casa abandonada y hundida, donde solo los grillos y las lagartijas se pasean por su patio.

domingo, 17 de mayo de 2009

martes, 12 de mayo de 2009

POESIA : CRISTINA MORANO





HOMBRES

No los ves que todavía caminan, que no han llegado a casa y ya no se tienen en pie, que son ellos los que recorren las carreteras, todas las carreteras. Con sus despidos, con sus corbatas arrugadas, caminan por el mundo; por las noches le tocan el culo a la camarera delante de una cerveza y un paquete de ducados. Recorren oficinas mal iluminadas, sin compañeros, sin mujeres, sin una mala percha donde colgar a sus hijos suspendidos, a sus esposas decepcionadas, y beben. Beben más que nadie, presumen de beber más que nadie, tienen cánceres de hígado, de próstata; van a mear y les duele. Se ponen los pantalones, les duele, y tienen que estar enteros. Cogen el coche, es una tiranía el coche: el seguro, la cera abrillantadora, las multas, los anuncios de accidentes mortales donde siempre conducen los hombres. Pero envejecen. No dejan los hombres nada tras de sí: el coche en el garaje, dos pares de calcetines negros y una casa que venden los hijos mayores. Nadie se acuerda de los hombres. La verdad es que no sabemos nada de ellos. Los veo a veces en el campo, en las cárceles. Hombres encerrados porque odiaban a alguien. Sonríen en los bares como si echarles un polvo fuera a solucionarles la vida, a perdonarles la vida. En muchos países los persiguen por amar a otros hombres, en el nuestro, alguien mayor les pone un puro en la boca y les dice: ya eres un hombre. Recorren agotados las calles, los mares, los desiertos por orden de las instituciones. No sabemos si descansan cuando mueren a manos de otros hombres.

Para Manuel Vilas. Cristina Morano (del Blog de Cristina Morano)

domingo, 10 de mayo de 2009

RETRATOS : PARIS



Adjunto se presentan unas fotos de París: el Sena, las catedrales, las calles, sus visitantes (que creo que es el aspecto más agradecido de París), los puentes, la primavera, etc.

Después de 28 años, he vuelto, y todo ha cambiado, pero muchas cosas siguen igual.
Ya no hay perros por las calles, apenas hay parisinos, todos somos visitantes, da la impresión de que todos estemos de paso, como si fuera un museo flotante. Y la grandeza sigue, está ahí, pero yo he cambiado, ya no me asusta ni me impresiona, el mundo me pertenece y yo formo parte de él. Encantadores los barrios donde la mezcla de razas es forzosa y evidente, y que dejamos para otra vez, otros momentos de nuestras vidas.

Hay demasiados turistas, somos demasiados.

Hay museos estupendos y otros que lo son menos. Cuadros viajando por otras latitudes (siempre voy a ver cosas que están de viaje -como yo .. no sé de qué me quejo, bueno antes lloraría de pena de no ver a Vermeer, pero han dejado otro cuadro suyo en el lugar de la Encajera-. Ahí siguen las obras italianas -también faltaban-, a Tiziano no le hacen ni caso y puedo verlo con placer, están mis Manet, Monet, mi adorado Corot, etc. A otros no los he podido ver, una maraña de personas con sus cámaras de fotos, con flas y sin él, situándose delante, sin ver el cuadro, pero sacan varias fotos. Que lo prohiban por favor !!!, que no van a dejar nada de nada!!! y que si no quieren: que no vayan a las museos!!!.

El museo de Orsay ... me ha defradaudado ... el desayuno en la hierba(Manet) ... en un pasillo, amplio, es verdad. Subidas, bajadas, salas, escalones, perfiles detrás de perfiles y luego un cuadro, columnas, colecciones particulares -estupenda la nueva donación de la cuarta planta-. La Cuarta planta parecía un fiesta (por favor, sustituir la cámara por la copa), saludando de sala en sala .... Bueno, yo los tengo en mi corazón.

La mayor emoción, el Sena, el puente de las artes. Aquí los jóvenes, los solitarios, los amantes y parejas como la de la foto (muchas gracias nuevamente), con su mantel, su cena, su vinito celebran el amor y la ocasión de estar en Paris. También brindaban de la misma manera, el día de la liberación, 8 de mayo, el siete por la noche, hay gente que no olvida, más bien que no puede olvidar.

Además hay fotos del palacio de Fontainebleau: estupendos los salones de Francisco I,
vistas maravillosas desde el interior, para el sosiego y el recogimiento de las damas de la época. Adustos y bellos patios donde todavía relinchan los caballos y los carruajes.