Por los buenos tiempos que no volverán, pero permanecen en el futuro.
Por esas tardes en los collados, de charla tranquila, sosegada, con los últimos rayos de sol.
Los iris fondeando los valles, las marmotas chillando, el cernícalo en lo alto y al trasluz vuelven los pastores al paso de los cencerros de las ovejas.
Nosotras descansando de las subidas, de las bajadas y de la vida.
