mis fotos, mis viajes, mis excursiones ...
las flores, los grafitis, los gatos ...
exposiciones
y +



Mostrando entradas con la etiqueta Artículos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Artículos. Mostrar todas las entradas

domingo, 19 de mayo de 2024

ALICE MUNRO

 La semana pasada Alice Munro pasó a la posteridad. Elvira Lindo la glosa hoy en EL PAIS. Es un buen momento para volver sobre sus cuentos. Se dice que son historias simples, pero a mí me resultan complejas, a veces me siembra la duda sobre lo que tratan o nos dicen. 

Cuándo le dieron el Nobel me alegré, pero la he leído mucho menos desde entonces, en ése momento, nos decía  “Quiero que mis historias emocionen a las personas” . Buscaremos el placer de la emoción.



domingo, 20 de enero de 2019

ARTÍCULOS : MIRAR UN CUADRO






Me pregunto por qué está mal visto mirar un cuadro sin más y tantos insisten en que el “arte” debe presentarse rodeado de documentos o en formatos inesperados. Ha dejado de ser chic mostrar una pintura, un dibujo o un vídeo sin los gadgets que los conviertan en una rocambolesca fórmula de consumo. Se diría incluso que la moda de presentar “obras de arte” de maneras insólitas ha llegado a los museos clásicos ...

seguir aquí :🔻

Esto es lo que se pregunta Estrella de Diego, en la edición del Periódico EL PAÍS, 19 de enero de 2019.

Yo creo que la problemática es más gorda.  Vamos a los museos y a veces están llenos de gente, pero la mayoría de las más de las veces vacíos. No hay clase media.
 
El espacio del cuadro, del museo, de mirar, de pensar, de disfrutar, de reflexionar, de sentir, se está llenado de
propuestas gastronómicas, de danzas, de recitales de poesía, de películas, de conferencias .... etc. 
Como sino tuviésemos suficientes restaurantes, salas de conciertos, de teatros, de cines ...
No ¡¡¡¡
Tenemos que llenar los museos ¡¡¡¡

 ... a costa de no poder MIRAR UN CUADRO

A VECES, CREO QUE LOS MUSEOS ESTÁN EN MANOS DE GENTES QUE JAMÁS HAN MIRADO UN CUADRO

A veces me pregunto, quién me enseñó a mirar los cuadros, quién me enseñó a mirar la vida, yo que tardé tanto tiempo en recibir un mínimo que educación, yo que hasta los doce no disponía ni de imágenes, ni de libros, ni de tele ... nos faltaban tantas cosas y ahora que tienen tanta educación, no saben mirar un cuadro.

domingo, 4 de marzo de 2018

CINE : TRES ANUNCIOS EN LAS AFUERAS
















Tres anuncios en las afueras trata de una mujer (Frances McDormand) de un pequeño pueblo de Missouri que convencida de que la policía no ha hecho lo suficiente para averiguar quién asesinó a su hija decide tomar cartas en el asunto: contrata grandes paneles publicitarios de una carretera no transitada, y exige desde ellos que se reabra el caso supuestamente no investigado. El asesinato en sí no queda resuelto y en realidad pasa casi a un segundo plano; el dolor de la madre, ese dolor que al director le ha debido de parecer sensiblero y costumbrista, queda reemplazado en McDormand por una mueca seca y agresiva que la convierte en una superheroína más que en una mujer que sufre la peor desgracia que puede sufrir una madre.  Para seguir con el artículo de Elvira Lindo en el periódico del país : aquí

Tres anuncios en las afueras. Three Billboards Outside Ebbing, Missouri. 2017. Inglaterra. Guíon y Dirección : Martin McDonagh.

 Como espectadores aparecen los nombres de Frances McDormand y Woody Harrelson, y ya pensamos que la película puede ser buena. Pero no, es tramposa, además de pretenciosa.

 Esta película es un ejemplo de la perversión del mundo, de como se confunden los asuntos privados con lo público. De como las protestas continuadas, algunas con muy poco sentido nos pueden llevar a no encontrar la paja de este mundo perverso.

 Con brocha gorda, dos ejemplos : No es lo mismo un jubilado que ha cotizado cincuenta años, que los hay, señores, claro que los hay ¡¡¡ -sino  lo han despedido a los cincuenta y cinco- que otro que no ha cotizado nada, o como mucho quince años, también los hay. No es lo mismo una mujer que ha cuidado a sus hijos y ha trabajado sin descanso, esos mismos años. Que otra señora que se ha paseado por los salones, adornando a su marido, mientras terceros cuidaban a sus hijos. La falta de criterio, la crisis y la falta de lucidez se están volviendo perversos. Y se tenemos que añadir dolor, lógicamente el criterio desaparece.

viernes, 10 de febrero de 2017

EDUCACION : ¡ YA ESTOY HARTA ¡

Carta de Eva María Romero :
 (Fuente La voz de Marchena )

No tengo nada en contra del Equipo directivo. Esto que voy a decir a continuación no es producto de una situación puntual que deba resolverse con una modificación del Plan de Centro ni nada parecido. Sí quiero que conste en acta.
2ª: Esto que voy a hacer ahora se llama arenga: discurso militar para enardecer a las tropas antes de entrar a la batalla.
¡Ya estoy harta!
Ya está bien señores de seguir aguantando.
Yo no estoy aquí para aguantar, y utilizo las palabras textuales que un padre me dijo por teléfono cuando lo llamé para que corrigiera la actitud de su hija, que no me dejaba hacer mi trabajo.
A mí, que yo sepa, me pagan para enseñar, no por aguantar.
Harta de la sociedad, que encumbra a seres que presumen de su ignorancia, que valora a un futbolista o a un ‘nini’ más que a una persona con estudios, respetuosa y educada. De los programas de televisión, que presentan como modélicos a aquellos que sin estudios y sin sacrificio alguno se han colocado ganando un sueldazo por criticar, acostarse con, comprar en…
Estoy harta de aguantar la mala educación con la que llegan, cada vez en mayor porcentaje, los niños al Instituto. La falta de consideración, no digo ya de respeto, hacia mi persona cuando entro en las clases, que parece como si entrara el viento por la ventana.
Harta del proteccionismo de los padres, que quieren que sus hijos aprueben sin esfuerzo y sin sufrir, sin traumas… De la falta de valoración del esfuerzo que sí hacemos nosotros.
Harta de la Administración, que cambia las leyes y la normativa que rige en mi trabajo sin preguntarme qué opino y sin darme formación para hacer bien mi nuevo trabajo. Que me coloca dos horas más en el horario lectivo y me explota laboralmente, porque yo, en los últimos años, lo único que hago es trabajar, trabajar como una posesa. Ya, hasta mis hijos me lo dicen.
Ahora dicen que nos van a devolver esas horas, ¿sabéis donde nos la van a devolver? En el horario irregular que dedicamos en casa, el que nadie ve. Yo tardo cinco horas en corregir 30 exámenes de 1º de Bachillerato, entonces ¿ya esa semana no doy ni una hora más en casa, no? Ya no programo, no preparo mis exámenes, no me actualizo para utilizar la Tablet (que me he comprado de mi bolsillo para trabajar mejor), ni para saber utilizar la plataforma digital del Centro, no relleno informes de faltas, no redacto actas…y un largo etcétera de tareas invisibles.
El colmo es que algunos de nosotros nos hemos planteado pedir reducción de jornada, cobrando menos, para hacer bien nuestro trabajo. Pero, ¿adónde vamos a llegar? ¿En qué trabajo se hace eso? ¿Dónde se ha visto renunciar a tu salario para dormir con la conciencia tranquila? Esto no pasa en ningún lado.
Y encima de todo hay que aguantar "¡Qué bien viven los maestros!" Porque para la sociedad somos unos privilegiados que "no damos un palo al agua".
Las 67 propuestas de mejora de la Educación famosas no vienen sino a machacarnos todavía más. ¿Qué vamos a hacer cuando a un alumno no lo podamos expulsar unos días por mal comportamiento? Además, tampoco está bien visto que lo pongamos a barrer o hacer tareas para la comunidad… el padre no quiere que humillemos a su hijo. Pues yo creo que debemos imbuirnos de la gracia del Juez Calatayud. Autoridad somos igual que él. Ejerzamos nuestra autoridad, es lo único que la ley nos reconoce, hagámosla efectiva.
Tenemos que hacernos oír, actuar como colectivo, no irnos quejando por los rincones, a escondidas, que parece que nos da vergüenza. Así no se nos oye fuera. Gritemos nuestro inconformismo, no podemos seguir así, exijamos nuestros derechos como trabajadores, que parece que todo el mundo tiene derechos menos nosotros.
Enseñamos a nuestros alumnos para ser críticos, mentes libre pensadoras que puedan elegir y discriminar lo que les conviene de lo que no, y nosotros somos los primeros aborregados, no hacemos nada, seguimos agachando la testuz para que el yugo nos caiga con más fuerza.
Yo así no aguanto más, vosotros haced lo que queráis. Llevo 19 años en la docencia, tengo 45, a lo mejor es mi crisis de la mediana edad... pero, si algo me han dado los años es valor, no tengo miedo, y, como me aprieten más el tornillo, saltaré como un resorte. Solo quiero avisar: de aquí en adelante no pienso quedarme callada ‘por educación’. Contestaré en el mismo tono y con la misma contundencia que se me trate.
A mí me gusta enseñar y transmitir. Me gusta el trato con los alumnos, los quiero y animo. Me considero un motor social de cambio, una fuerza generatriz. No soy un burro de carga dispuesto a aguantar hasta que reviente.

miércoles, 11 de enero de 2017

ASI ESTA EL PAÍS : Del Yak-42 a Trump, "Los santos inocentes" como referencia

... no cambiamos, como hace cuarenta, como hace veinte ....


 
Rosa María Artal, el eldiario.es :

Quizás lo más sutil como ideología se da cuando El señorito Iván coacciona a Paco, el Bajo a seguir rastreando las aves abatidas en la cacería con la pierna rota. Cuando le insiste incluso a proseguir la tarea a pesar de que –como le explica el criado en un grito sordo de dolor y pidiendo disculpas desde el suelo– "se me ha tronzado el hueso otra vez". Los Santos Inocentes, Miguel Delibes (1981), una de las obras cumbres de la literatura española, nos sigue explicando a la derecha más cerril y egoísta. Esa que, fortalecida, se enseñorea ya no solo del suelo patrio, sino de puntos clave de la sociedad mundial.
La milana bonita muerta por capricho, el servilismo, el arrastrarse literalmente como un perro para complacer al amo, el sometimiento de la hija con aspiraciones, la pobreza infinita, la lógica agraviada del retrasado mental, son impactos que mitigan la raíz del problema: ni la salud ni la vida importan a los deseos de El Señorito Iván. Son piezas sustituibles de su mundo.
Ocultar publi X
El señorito Iván está en la soberbia de Federico Trillo, y en el desdén que demuestran muchos de sus correligionarios hacia las víctimas del Yak-42. "No lo van a mandar a Perejil", dice el vicesecretario Fernando Martínez-Maillo. "Tal vez se está extralimitando la responsabilidad", añade el ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido. "Ni pedir perdón, ni culpa" , sentencia el ministro de Justicia (de Justicia), Rafael Catalá. En el PP no son partidarios de privar al abogado de la organización del puesto en el Consejo de Estado que quiere. Aún hoy, 14 años después y con los informes claros sobre la mesa, se manifiestan en esa vergonzosa superioridad.


jueves, 15 de diciembre de 2016

+ POSVERDAD


Mito y realidad de la postverdad


sábado, 10 de octubre de 2015

DEMOCRACIA : UNA EDUCACIÓN, M. MOLINA


.... En las democracias, decía Raymond Aron, rara vez se elige entre el Bien y el Mal, y casi siempre entre lo preferible y lo detestable. A diferencia de cualquier otro régimen, la democracia solo ofrece promesas limitadas: no el paraíso terrenal, ni la gloria del Pueblo por fin liberado de sus enemigos, sino cambios graduales que pueden mejorar las vidas del mayor número de personas posible, pero que son difíciles de mantener y muy fáciles de descuidar ... UNA EDUCACIÓN, artículo del día 10 de octubre del país : aquí Una grata reflexión, simple y sencilla, como la vida misma, no como nos quieren hacer creer.

sábado, 12 de septiembre de 2015

DESDE LA EMOCIÓN MÁS CORDURA, POR FAVOR : MANUEL VÁZQUEZ MOLTALBÁN y COIXET

Manuel Vázquez Montalbán y Lluís Llach conversaban hace trece años ARTÍCULO DEL PAÍS ...  algunas perlas :


 ....
Manuel Vázquez Montalbán. En mi opinión, la política cultural de la Generalitat cometió la torpeza de entender que sólo se tenía que dedicar a normalización lingüística del catalán, sin asumir una posición con respecto al castellano. Esto produjo la impresión de que se creaban pautas lingüísticas para que el catalán se convirtiera en la lengua hegemónica. Se imponía la lógica de que Cataluña es una nación que tiene una lengua propia, que es el catalán. Pero, en cambio, se ignoraba o no se asumía que el castellano era una lengua totalmente viva, coexistente y cohabitante; que además se correspondía con casi el 50% de la población. Esto hubiera implicado el desarrollo de una política lingüística hacia el castellano, no como la lengua propia. Pero tampoco se puede considerar impropia una lengua que hablan la mitad de los habitantes de un país, que entiende el resto y que sirve a todos para comunicarse con el resto del Estado.

... más


MVM. Bueno, creo que el nacionalismo tiene un cierto riesgo de derivar hacia una forma de fascismo, según como se interprete o analice.
LL. LL. Está clarísimo.
MVM. Cabría recuperar alguna de las afirmaciones de Lenin que, a pesar de que haya caído el Muro de Berlín, de vez en cuando sirven. Dice que existen nacionalismos opresores y a la defensiva y que es preciso apostar por los últimos. Puede que sirva como principio teórico. La defensa del derecho nacional me parece legítima hasta que no se produzca una situación de auténtica igualdad de oportunidades y para evitar que se manipule la propia identidad. Ahora bien, cuando pasa a ser un factor excluyente, que persigue todo aquello que no adopta exactamente la misma posición, reproduce el discurso único al que se opone por otros procedimientos.
LL.LL. Me preocupa que se crea que el nacionalismo se reduce al mero sentimiento. Aunque es verdad que mucha gente lo vive de ese modo. Pero lo mismo se puede decir del socialismo o la preocupación por lo social. (…) Para muchos de nosotros el nacionalismo ofrece, ante todo, una teoría y una praxis de liberación colectiva. Responde a la aspiración de que los ciudadanos de cierto país se puedan realizar mejor, en sus vidas y en el plano colectivo. Porque es muy difícil separar lo uno de lo otro. La manipulación de reducir el nacionalismo a los sentimientos y olvidar todo el proyecto de liberación colectiva que hay detrás, me parece demasiado sesgada. Y no ayuda nada a la comprensión. En mi caso, por ejemplo, me niego a ser nacionalista de barretina, bandera y fronteras. Es que me niego. Me jodería mucho haber participado en alguna cosa de ese tipo. Y si lo he hecho dimito inmediatamente de mi nacionalismo. De los símbolos de la nación que circulan, algunos son legítimos y otros, el resultado del mercadeo de las ideas y nociones de la identidad. Posiblemente tengan que cambiar muchas cosas en el contexto estatal y diría que también en el marco europeo. En ambos niveles resultan evidentes las secuelas y ostentaciones parafacistas del nacionalismo. (…) Todo en sociedad se presenta de forma plural, el nacionalismo también. Aunque es cierto que el imaginario de identidad que se nos está proponiendo en Cataluña choca con la mezcla y el matiz, que son casi la esencia misma del país. Pero estamos época de pocos matices, de barbaridades malsonantes y a veces nosotros también caemos en esa tentación. (…) El nacionalismo ha de estar al servicio del ser humano; si no, no sirve para nada.

y EL DÍA DE LAS MARMOTAS , de I Coixet

y los comentarios ¡¡¡¡
Ssocial : 

 Tiene Ud la respuesta en el documento La Seguretat Social catalana, redactado por el Consell Assessor per a la Transició Nacional ( hay versión en castellano): "..cuando con el proceso e independencia surja un sistema de Saguridad Social nuevo, separado del sistema español, nacerá la necesidad de crear una regla especial para esos supuestos. En efecto, esta necesidad nace del hecho de que después de los procesos de lo que se llama "totalización" en las normas de coordinación, el beneficiario sale un poco perjudicado en relación con los que han cotizado siempre en el mismo país, aunque la finalidad de la norma es evitarlo. Sale perjudicado ( eso no se explica porque no se explican "esos detalles" y el comentario es nuestro) porque no siempre se tienen en cuenta todas las cotizaciones sino tan solo las necesarias para acceder al derecho, como porque tampoco se tienen en cuenta las bases de cotización de la misma manera que se tendrían en cuenta si toda la vida laboral hubiera transcurrido en un solo país.

sábado, 15 de agosto de 2015

RAFAEL CHIRBES

 --- Anagrama publica los siguientes anotaciones a su novela En la orilla.


La gran novela de la crisis. La corrosiva voz de Rafael Chirbes retrata en su obra En la orilla un universo de paro y desilusión… En el fondo, una es la cara B de la otra. Si Crematorio era el pelotazo y la burbuja inmobiliaria pilotados por un arquitecto valenciano que cambió ideales políticos por corrupción política, En la orilla es el largo y resacoso invierno que sigue a aquella fiesta. Y que todavía dura… Reich-Ranicki proclamó en su programa de televisión que La larga marcha, su quinta novela, era “el libro que necesitaba Europa”» (Javier Rodríguez Marcos, El País).
«Sirviéndose de la primera y la tercera persona, el estilo indirecto libre y el monólogo, además de diversas voces que van tomando la palabra, nos ofrece un fresco variado y completo: un microcosmos representativo del conjunto del país… El lector avezado que es Chirbes reutiliza con sagacidad nuestra tradición literaria, haciéndola suya, sobre todo el motivo calderoniano de la existencia como representación teatral; y en el logrado desenlace, el tema del ubi sunt, remedando las coplas de Jorge Manrique. La obra, por lo que se refiere al tratamiento del cuerpo, a su envejecimiento y podredumbre, se nutre también de la pintura de Francis Bacon y Lucien Freud, como en su anterior obra… De cómo el mundo aparece gobernado por los pecados capitales: la avaricia, la ira, la lujuria y la gula sobre todo. Por ello, podría emparentarse la narración con la pintura de El Bosco o con algunas obras de Brecht y Kurt Weill…Una gran novela que no deberían dejar de leer quienes quieran entender mejor el terrorífico arranque del siglo XXI, un tiempo sin dioses, plagado de trepas y seres corruptos, en el que el capitalismo financiero, con la complicidad de los Gobiernos conservadores y la pasividad de los socialdemócratas, ha ido acabando con el Estado de bienestar» (Fernando Valls, El País).
«Hay libros que se leen como purgas, como latigazos que le conmueven a uno hasta lo más hondo y este es uno de ellos… Chirbes, como tantos grandes novelistas desde Balzac a Faulkner, viene escribiendo el mismo libro –o la misma “comedia humana”– desde hace muchos libros, y en En la orilla volvemos a encontrarnos con todos sus temas: desde las ilusiones (colectivas) perdidas a los engaños (individuales) aceptados, desde los meteóricos ascensos a las más fulminantes derrotas y abandonos, desde los mecanismos nada sutiles de la explotación a la angustia universal de la irreversibilidad del tiempo… Para mi gusto, la mejor novela española acerca de la crisis y, en todo caso, una de las cuatro o cinco más importantes del último lustro» (Manuel Rodríguez Rivero, El País). ....

viernes, 17 de julio de 2015

CANFRANC 1928


Canfranc 1928. Acto de Recreación del 18 de julio de 1928. Huesca

Canfranc recreará por segunda vez el acto de inauguración de su Estación Internacional el próximo 18 de julio.
Entre las novedades, destaca la llegada de un tren histórico, que ya está lleno, y otros eventos que completarán la jornada. Desde la organización esperan poder alcanzar las 400 personas caracterizadas, lo que supondría casi triplicar las del año pasado.
Fecha recreación: 17 y 18 de julio de 2015

Imágenes de recreación de 2014, Fuente web recreación

PROGRAMA
Viernes 17/07/2015
CONCIERTO DE CABARET “UNA NOCHE EN LE CHAT NOIR CON… ¡LA BELLE EXCENTRIQUE!”
Un viaje musical del Paris de la Belle Époque al de los locos años 20.
Iglesia del Pilar – Canfranc Estación 22:30 h
Sábado 18/07/2015
7:45 H. SALIDA DEL TREN HISTÓRICO DE ZARAGOZA.
10:50 H. PARADA EN JACA, SE MONTAN LAS PERSONAS CARACTERIZADAS DE LAS PARTE ESPAÑOLA.
JAZZ A TODO TREN
Tren turístico “El Canfranero”
Trayecto Jaca-Canfranc
11:30 H. LLEGADA DEL TREN A CANFRANC
12:10 H. ACTO INAUGURAL en el Puente de la Estación
14.00 H. ACTO en el Túnel de Somport
19.30 H. “PARÍS 1928: NOCHE DE SWING Y HOT EN LE BAL NÈGRE”
Una velada en el “Harlem europeo” de los años 20: el club de jazz Le Bal Nègre”. Plaza Europa.
Las personas que se caractericen, serán convocadas a una reunión previa el propio sábado 18 a las 10.00 horas en el polideportivo para dar instrucciones.
(Datos del ayuntamiento en la red)

martes, 30 de junio de 2015

GRECIA : QUE LOS DIOSES NOS ILUMINEN

 "Adelante, hijos de Grecia. Liberad vuestra patria, a vuestros hijos, a vuestras mujeres, a los templos de vuestros dioses ancestrales, a las tumbas de vuestros antepasados: esta es la batalla   por todo ello..."

 Los Persas de Esquilo






















Uno se pregunta que votaría yo en el referendum Griego ?
No tenemos respuesta. Creo que en general tenemos mucho miedo. 
El peor de los males.
El miedo, las mentiras, los engaños, la información, la desinformación, los
datos, las opiniones, las conversaciones, la prima de riesgo, los parados, los sueldos bajos
 ... todo parece malo
En esta Europa, que es el mejor de los mundos ...
¡no sabríamos que votar¡

J. Stiglizt, lo tiene claso en el artículo de el país  Grecia obligada a ceder

... 2O HORAS EN LA VANGUARDIA : Grecia presentó a sus acreedores una nueva propuesta de ayuda de dos años que incluye una reestructuración de la deuda en paralelo y que pide que el FMI no forme parte de las instituciones prestadoras. El comunicado se ha publicado horas antes de que venza hoy a las 00.00 plazo que tiene Atenas para pagar el préstamo de 1600 millones al FMI y que se prevé que incumpla. La reunión del Eurogrupo parece que quiere evitar in extremis el incumplimiento

.. EL MUNDO :  LOS PREMIOS NOBEL 



domingo, 9 de noviembre de 2014

BICICLETA : CONTRATIEMPO

.. el pais, desde Tarradell :
"Salta a la vista que aquí la inmensa mayoría votará sí a la independencia. “Lo ideal sería que también votaran los que dicen que no”, apunta un presidente de mesa. En la entrada del pueblo, indicando cómo se llega al instituto, está uno de los que ilustra la excepción. Mohamed Zetli, marroquí, 23 años en el pueblo, trabajando en el matadero, como tantos inmigrantes. Se ha jubilado y si no fuera por los 12 nietos que le retienen en el pueblo, volvería a Marruecos. No sabe leer ni escribir, y no es que hable muy bien el castellano, pero suficiente para entender qué piensa de la consulta: “Una tontería. Cataluña es España y sola no sería mejor. Pujol estuvo mil años y al final ha resultado un ladrón”.

sábado, 11 de octubre de 2014

MITORAJ, espacio para la reflexión

Igor Mitoraj. El mito perdido hallado y recobrado

 

 

 

 

 

 

 

 

 por Carlos d'Ors FührerPublicado en

Abril 2008 - Nueva Revista número 116

Crítica de la obra de Igor Mitoraj: El mito perdido que simbolizala pasión nostálgica y supone un desafío a la modernidad.
ARTÍCULO
La obra El mito perdido de Igor Mitoraj (Oederan, Alemania, 1944), un conjunto de esculturas expuestas a lo largo del Paseo del Prado de Madrid (desde la Puerta de Murillo hasta la Cuesta de Moyano), reflexiona sobre la belleza del arte clásico, sobre el equilibrio, sobre las formas que querían ser idealmente perfectas... o casi perfectas... de aquel antiguo arte, que ahora ya nos parece tan remoto. Porque lo que más nos atrae de estas colosales y espectaculares obras es que, aún reconociendo que recogen el encanto griego-romano, lo hacen desde una perspectiva mucho más simbolista y, sobre todo, más psicológica: unas figuras que ya no son siempre ideales y tersas, sino que envejecen, sufren y se agrietan... , aceptando la realidad del paso del tiempo.
          Aparecen vendadas como momias enmudecidas de la incomunicación, o como dormidas en una eternidad ajena a lo contingente y lo cotidiano (cual faraones del eterno Egipto). Otras veces se nos representan con los ojos vacíos; ojos que miran más hacia dentro de sí mismos y hacia el más allá de su nostalgia perdida que a nosotros, los espectadores que sí podemos introducirnos en ellos y verlos por dentro.
         Asombrados y atónitos, contemplamos estas colosales cabezas, cuerpos y torsos alados que nos producen admiración y estremecimiento. El sentido trascendente y de permanencia que emana de sus obras puede parecer el mismo que palpamos cuando contemplamos una escultura del mundo clásico. Pero nada sería más injusto que una interpretación neoclasicista del trabajo de un artista que se inserta plenamente en el discurso de la modernidad.
         Mitoraj no es propiamente un clasicista, sino un conceptista de concepción clásica; no es propiamente un realista, sino un simbolista. La idea del fragmento escultórico, como parte integrante de la obra, la expresa el artista en la superficie de sus obras, en la que reproduce los estragos del tiempo por medio de la singular variedad de pátinas. En la obra de Mitoraj está la sutil ironía: en las pátinas fingidas, en el fragmento, entendido como ruina, y en las vendas que niegan la comunicación. Los grandes artistas --—y éste lo-- es— se erigen como portavoces del tiempo que da sentido a nuestra existencia y, al mismo tiempo, nos consume y destruye en una angustia infinita.
             Este artista no entiende la realidad como algo perfecto que cabe imitar o idealizar, sino al contrario, tiene un punto de vista conflictivo sobre la realidad: su obra no pretende reproducir, sino cuestionar un mundo que le plantea más dudas que respuestas. Y Mitoraj, a diferencia de los renacentistas o los neoclásicos, no intenta recrear la atmósfera grecorromana, sino la que emana de la percepción que de aquella Antigüedad Clásica obtenemos a través de los siglos por medio de ruinas, restos arqueológicos y piezas de museo. La pátina que incorpora a sus bronces, las grietas de sus figuras, las heridas y texturas que simulan la descomposición del mármol bajo una intemperie milenaria, la disposición de las figuras echadas, inclinadas o cortadas, fingiendo aleatorias decadencias, nos sitúa ante una obra que pone en primer plano la acción del tiempo sobre nuestro juicio y mirada sobre el mundo.
             El artista polaco, de origen alemán, es, además, un autor simbolista: sus figuras vendadas indican una preocupación por la incomunicación, sea personal sea en ese mismo ámbito del decurso temporal que acrecienta nuestro desconocimiento hasta el infinito. En ese sentido, las cabezas de Medusa o Gorgonas, que salpican sus conjuntos, nos dejan, como a los compañeros de Perseo que les cortó su cabeza, petrificados al mirarlas, proporcionando un nuevo sentido al mito. Los torsos alados presentan una disposición que parece extender el desorden y la desintegración
Fragmento de la obra de Mitoraj expuesta en el madrileño paseo de Prado 
a la misma estructura orgánica del cuerpo representado: el sinsentido en estado puro. Los praxitelianos o helenísticos miembros abren sus costados a pequeños cubículos, receptáculos de hechuras geométricas que albergan rostros, a veces vendados, o que, vacíos, esperan que, para bien o para mal, habiten esos cuerpos. Los relieves, a veces meros dibujos inscritos, a modo de primitivas incisiones o relieves de la Antigüedad, complementan paisajes corporales contaminados de conceptos, de una belleza sobrecogedora que, sin embargo, no sirven precisamente para sosegarnos sino más bien para angustiarnos. El poder evocador de la ruina se combina eficazmente con la noción de la pérdida del mito: cuando Mitoraj agrieta sus Eros y sus Ícaros tal vez está manifestando --—lamentando--— la presente ineficacia de la mitología. El polaco-alemán maltrata el mito, lo hace pedazos y lo vuelve a construir en su degradación.
                           Además de simbolizar la pasión nostálgica por la edad dorada de la escultura clásica, el carácter arcaizante del trabajo de Mitoraj implica un desafío a la modernidad. Lo que es evidente es que la obra de este escultor no se ajusta a los cánones de las corrientes principales del arte contemporáneo, ni a modas más o menos pasajeras representadas de nuestro arte de hoy. Su obra goza de una existencia al margen de este mundo y aporta la continuidad histórica de la que nuestra cultura contemporánea tan ávidamente intenta deshacerse. A Mitoraj le importan el rostro y el cuerpo humano no sólo y no tanto como elemento estético y plástico-tectónico, sino como expresión de las modificaciones a las que el paso del tiempo ha sometido a uno y al otro, así como a la de nuestro juicio y nuestra conciencia de la belleza y significación de su papel en nuestras vidas y nuestras conciencias. Mitoraj ha recuperado El mito perdido de nuestro pasado cultural y nos lo ha presentado y representado de una forma extraordinariamente personal y sublime.


jueves, 10 de octubre de 2013

¡¡¡¡ FELICIDADES !!!!!, PREMIO NOBEL PARA ALICE MUNRO

Demasiada felicidad, de Antonio Muñoz Molina : " Salgo luego a la calle, y como es temprano para la cita del almuerzo me siento en un banco de un pequeño parque a tomar el sol suave de septiembre leyendo el último libro de Alice Munro. El título resuena inesperadamente en mi estado de ánimo: Too Much Happiness. A veces es posible sentir demasiada felicidad. En el banco, a la una de la tarde, entre indigentes adormecidos y madres jóvenes que hablan por el móvil, leyendo al sol a Alice Munro -papel y tinta olorosa, encuadernación firme entre las manos-, me encuentro del todo en mi lugar."

POR, PARA,DESDE,HASTA ... LAS MUJERES 

Espero que ahora puedan disfrutar de sus lecturas, yo doy la paliza a todo el mundo, pero poca gente me escucha : más sobre Munro en el enlace adjunto

jueves, 6 de junio de 2013

FELICIDADES : MUÑOZ MOLINA PREMIO NACIONAL

SOLEDADES ME QUITAS ....

Mis sueños se han cruzado con los suyos, pero yo tengo un año y un día menos ... y menos cosas ... claro. Pero tengo sus libros, sus vivencias, sus artículos. GRACIAS: por tantas horas de placer

miércoles, 5 de septiembre de 2012

EL DÍA A DÍA : EMILIO TRIGUEROS

GATO DE LESCUM
Ante los momentos tan angustiosos que vivimos, he decido salir a la calle (por las mañanas tengo la sensación de que hay menos gente hace los polígonos industriales, menos gente en las calles, autobuses ... como si no hubiesen regresado del agosto vacacional)... pero la tarde Zaragoza, los parques y las calles del casco estaban como siempre ...
Niños jugando al balón en las plazas, familias en los parques paseando, la ciudad de siempre ... y me ha tranquilizado ese día a día.

Bueno un artículo que creo interesante, publicado por el diario el Pais, en la edición de hoy :

La crisis no es ninguna Plaga Bíblica, de EMILIO TRIGUEROS.

... a los adultos nos parece más bien los cuatro jinetes del apocalipsis cabalgando sobre nuestras cabezas ...

lunes, 13 de febrero de 2012

ARTÍCULOS :ATRAPADOS EN EL HIELO DOS DE GORKA LEJARCEGI


Españoles en en extranjero Manolo (45 años, de Petrer, Alicante) lleva dos meses buscando trabajo en Bergen (Noruega). / GORKA LEJARCEGI en el Diario El País

"Hace tiempo que se me habían acabado todas las ayudas. Mis padres, ya mayores, llevaban varios meses pagando los 540 euros de mi hipoteca. No me salía nada, las expectativas eran muy malas. Recuerdo que estaba en un bar que tenía al fondo la tele puesta. Echaban Españoles en el mundo. Salía un hombre que vivía al norte de Noruega, decía que ganaba 4.000 euros. Se le veía contento al tío. De pronto se tiró al agua de un salto... Y me dije: Paco, allí te tienes que ir".
Francisco Zamora, de 44 años, de Alcantarilla (Murcia), es un tipo tranquilo. Lleva una bufanda con triple vuelta al cuello para esquivar el frío punzante. Tiene un graduado de electrónica, experiencia en la construcción y en fábricas, llegó a ganar 3.000 euros al mes. Pero hace tres años que todo eso quedó atrás. Como él, cientos de españoles que llevan meses en el paro han emigrado de una España en crisis y han puesto rumbo a uno de los países más ricos del mundo; la elección no podía fallar. Pero una vez allí el mito se les ha quebrado. Sin cualificación o idiomas, les cierran las puertas. Las autoridades no quieren saber nada de ellos. Algunos se han gastado sus ahorros y malviven, durmiendo incluso en la calle. "¿Sabes lo que es buscar en la basura?", pregunta un catalán que nació en democracia y para quien la palabra emigrar era cosa del pasado.
El pasado agosto, Paco pidió de nuevo dinero prestado a sus padres y compró un billete -de ida- a Bergen. Era la primera vez que salía de España. Llevaba 225 euros en el bolsillo. "Aterricé a las ocho de la tarde. Mi plan era pasar la primera noche en el aeropuerto, pero tenía tantas ganas de ver la ciudad que me subí al autobús. Cuando llegué, estaba anocheciendo y hacía un frío que te mueres. Toda la ropa que llevaba me la puse encima y dormí en la calle como pude. Me echaba en una marquesina, andaba, me metía en un portal...". Paco pasó la primera semana dando vueltas por una de las ciudades más pintorescas del mundo. El mar, la montaña, coloridas casas de madera... "Llevé un macuto pequeño que cabía en las taquillas de la estación de tren. Pagaba cinco coronas (0,75 euros) por usar el baño y allí me aseaba. Un día me crucé con otro español que me habló de un albergue al que podía ir de día a por comida y a entrar en calor".

"En un bar que tenía la tele puesta echaba 'Españoles en el mundo' en Noruega. Y me dije: Paco, allí te tienes que ir" ...


 más ...
    La Fundación Robin Hood ocupa dos plantas de una casa de madera del centro de Bergen. Está al lado de un McDonald donde una hamburguesa BigMac cuesta 6,50 euros (frente a 3,80 en España). El albergue se inauguró en 2003 "con la idea de dar cobijo a las familias noruegas con menos recursos que no pueden pagar cuatro euros por un café en un bar", explica Wenche Berg Husebo, la mujer con rasgos de hobbit que preside esta fundación privada (que se financia con 270.000 euros de origen público). El nombre se eligió pensando en los niños que tuvieran que frecuentarlo. Es miércoles por la mañana y en Robin Hood el idioma que domina es el español. Entre 60 y 100 personas pasan por allí a diario. Y la mitad de ellos, dice Marcos Amano, su director, son españoles. La entrada no está bien señalizada para no poner en evidencia a sus usuarios. Hay todo tipo de tés, galletas y fruta pelada. También ordenadores y ropa. En una esquina cogen polvo varias cajas llenas de latas de mostaza de vinagre de Módena que les ha regalado una tienda gourmet. "Antes venían noruegos, polacos, alguna familia de refugiados políticos... pero en marzo empezaron a llegar españoles", explica Husebo. "Desde ese mes han venido 250. Al principio eran hombres de todas las edades, después llegaron treintañeras solteras. Y luego, padres de familia, algunos con sus hijos. La mayoría no consigue trabajo porque no hablan ni noruego ni inglés". Paco tardó varios días en dar con Robin Hood, no encontraba la entrada. Allí conoció a Mauricio, un ecuatoriano que imparte clases gratuitas de noruego y que ha sido el salvavidas de más de un español. A Paco consiguió colarlo en la lavandería de un hotel. Durante tres meses, el murciano durmió allí escondido. Entraba de noche, se ponía el despertador a las siete para salir antes de que llegaran los empleados. "Una mañana me quedé dormido y me descubrió una empleada. Pero no dijo nada, se portó bien", cuenta. Noruega, con su petróleo, su (hoy más que nunca) envidiable Estado del bienestar, sus políticas de conciliación y, sobre todo, con sus elevados salarios y bajísimo desempleo (3% de tasa de paro), ha visto llegar en los últimos meses un nuevo perfil de emigrante que ha abandonado España empujado por el paro prolongado y por la progresiva merma de los salarios. Los periódicos noruegos los han bautizado "los refugiados laborales del euro".
    ''Desde marzo han venido a nuestra casa de acogida 250 españoles'
    Responsable de la fundación Robin Hood
    Jesús Tierno, un catalán de 60 años que lleva cerca de un año en Bergen, lo resume con tino: "Españoles por aquí ha habido siempre. Estudiantes en verano, el clásico aventurero, gente que echaba la temporada, ahorraba sus buenos dineros y vivía de eso el resto del año. Pero en los últimos meses han empezado a llegar los desesperados. Gente de entre 30 y 55 años que necesita un trabajo de verdad". El propio Jesús abandonó España siguiendo a su mujer, que decidió emigrar cuando el sueldo medio al que podía aspirar se redujo "de entre 1.300 y 1.000 euros a 800. Y con eso no nos daba". El grueso de los ingresos del hogar (tienen una hija de nueve años) los aporta ella limpiando habitaciones de hotel. Jesús colabora con "un desahogo" reciclando botellas de plástico que encuentra en la basura. Por cada una que mete en una máquina obtiene una corona (0,13 euros).
    Francisco Zamora, de 44 años, de Alcantarilla (Murcia), en Bergen. / G.L.
    Para ver a estos españoles solo hay que sentarse en uno de los cómodos sofás de Robin Hood y esperar. Entonces aparece por allí canturreando José Andrés, de 47 años, enjuto, de ojos claros y acento andaluz. Nació en Francia, hijo de inmigrantes españoles, era un niño cuando la familia regresó a España. José Andrés se pasea por Bergen con un gorro de lana calado hasta el cuello. Lleva un año y siete meses dando tumbos por Noruega. Es albañil. "Pero aquí la construcción es de madera y nosotros somos del bloque, del ladrillo, la teja...". Hace unos meses se vino a Bergen tras pasarlas canutas en Oslo. "Una noche que hacía 10 grados bajo cero nos metimos en un hospital yo y un sevillano de 55 años. No podíamos más del frío. ¡Y nos querían echar! Que de aquí no me voy, hombre, que me muero fuera, les decía". En Bergen tampoco ha tenido suerte: "Desde Navidad no pego palo al agua. Económicamente estoy en las últimas, este mes ya no me alcanza para la habitación". ¿Y qué va a hacer? "Pues una manta... y a la calle a dormir. ¡Qué voy a hacer!" Pasa un rato. Llega Manolo, de 45 años y de Petrer (Alicante), que habla sin parar. Manolo ha hecho de todo en la vida: la vendimia en Francia, ha sido camarero, albañil. "Soy un todoterreno. Lo mismo te hago un iglú que te cambio el cuarto de baño entero". No le gustan los currículos ("lo mío es el cara a cara"), pero ha transigido y se ha hecho uno en noruego. Se pasa el día pateando Bergen con su mochila al hombro, a la búsqueda de algo. Hace dos años hizo un curso de instalador de gas, condición necesaria para cobrar el paro. "Me salió un curro, pero al mes cancelaron la obra y nos echaron. Después me ofrecieron una cosilla en Albacete, pero me dije: ¿y si vuelve a parar al mes? Mejor me marcho. Estaba ya harto de España. A ver si en Noruega veo las cosas en color y no en blanco y negro, pensé. Y aquí llevo desde diciembre". "Si el día 25 no me ha salido nada, tiro para el norte... Me habían avisado de que la cosa estaba jodida, pero tenía que verlo por mí mismo". Se queda pensativo. "Yo lo que soy es gilipollas", musita. Entonces entra Emilio (nombre ficticio), catalán de 35 años. La semana pasada regresó triunfante a Robin Hood tras encontrar trabajo "de lo suyo" (una profesión ligada a la construcción que pide no se mencione) en otra ciudad noruega. Reparte consejos y abrazos a los demás, pero se pone tenso ante la presencia de los periodistas. Su mirada, que ora rehúye ora desafía la del interlocutor, transmite muchas cosas. Zozobra y también resentimiento. Llegó a Bergen en mayo con 3.000 euros encima. "Fue como una inversión". Tenía sus esperanzas puestas en el mercado del pescado, bien pagado y uno de los puntos más turísticos de la puerta de los fiordos (como se conoce a Bergen). "Yo me imaginaba un mercado grande, con camiones saliendo, y cuando llego y me encuentro con cuatro puestos...". A Emilio, que tiene en España una hipoteca de 900 euros que le oprime, se le cayó "el alma a los pies". "Se pasa fatal. ¿Sabes lo que es buscar en la basura?", dispara cortante. Emilio no está dispuesto a que se frivolice con su historia.
    Un madrileño durmió tres días en las calles de Bergen y tuvo que ser hospitalizado con síntomas de congelación
    La prosperidad noruega y también los programas de Españoles en el mundo (muchos los nombran cuando se les pregunta el porqué de la elección del país; sus tres últimas entregas dedicadas al país han tenido entre 3,5 millones y 2,8 millones de espectadores) han ejercido de canto de sirena para un número creciente de españoles (en la Embajada española, el número de españoles inscritos ha pasado de 358 en 2010 a 513 en 2011, aunque muchos no se registran). Pero una vez en el país se han topado con una infranqueable barrera formada por tres elementos: el frío polar, el idioma y unos precios desorbitados (alquilar una habitación cuesta 600 euros; un brick de leche, dos euros). Aunque Noruega ha rechazado formar parte de la Unión Europea, sí firmó el Acuerdo de Schengen, lo que da libertad de entrada a los ciudadanos de la UE. Sin embargo, el país carece de infraestructura pública de apoyo a quienes recalan por allí sin nada. "El Gobierno no les ofrece alojamiento, dinero o ayudas. Eso queda en manos de Caritas, Cruz Roja o el Ejército de Salvación", explica Bernt Gulbrandsen, de Caritas Oslo. "Hemos percibido un aumento del flujo de inmigrantes sin preparación. Carecen de redes sociales y familiares aquí, la mejor forma de encontrar trabajo, y se les acaba el dinero pronto". Gulbrandsen no está alarmado: "Si la cifra sigue creciendo, no llegará a ser un problema, pero sí un desafío para las ONG, y el Estado tendrá que aumentarnos la subvención. El Ejército de Salvación hace una semana nos dijo que estaba desbordado". Los medios de información locales no han tardado en recoger historias de estos nuevos inmigrantes. En un país con apenas cinco millones de habitantes, la noticia ha tenido su impacto. En Bergen (260.000 habitantes), una ciudad próspera donde apenas hay vagabundos (una española que lleva allí años solo recuerda haber visto dos, "el sueco comunista" o "el loco de la bici"), periódicos y cadenas les han dedicado varios reportajes. "Huyeron de la crisis en España, pero la vida en Bergen no es como habían imaginado", dice un titular. O también: "Muchos refugiados del euro viven en la pobreza en Bergen", "La búsqueda de trabajo se convirtió en una pesadilla". Especial impacto causó el caso de Gonzalo, un madrileño de 34 años grandullón y posiblemente con una depresión que llegó a Bergen a principios de diciembre. Al mes se le acabó el dinero y pasó tres noches en la calle. La imagen de Gonzalo sosteniendo una taza de té con las manos hinchadas hasta lo grotesco fue portada de un periódico. Lo que los noruegos no saben es que Gonzalo llegó tras dejar atrás a su mujer y sus dos hijos. Llevaba tiempo en el paro y hace unos meses sus padres le abrieron una panadería en su pueblo. Pero, por algún motivo, a principios de diciembre Gonzalo intentó empezar de cero bien lejos. Dejó las claves de sus tarjetas del banco y una nota en la que pedía que no le buscaran, se iba a buscar trabajo. El día en que posó para el periódico noruego estaba en las últimas. Pasó aquella noche en casa de Mauricio, de Robin Hood, que se apiadó de su estado. A la mañana siguiente apenas podía levantarse y el ecuatoriano llamó a una ambulancia. Gonzalo fue hospitalizado con síntomas de congelación. Estuvo ingresado doce días. Su familia le pagó un billete de vuelta a Madrid hace ahora dos semanas. Las tres últimas noches en Bergen las pasó en casa de una pareja de jubilados que leyeron su caso en la prensa.
    "Siempre han venido españoles, pero ahora llegan los desesperados que necesitan un trabajo de verdad", dice Jesús
    "Nunca había visto una situación tan angustiosa en Noruega", dice Astrid Dalehaug Norheim, una de las periodistas que ha cubierto este asunto en el periódico Vårt Land. "Me recuerda a una visita que hice a Moscú durante la crisis de finales de los noventa, cuando los rusos de las zonas rurales empezaron a emigrar a las ciudades buscando trabajo, pero acabaron arruinados en albergues". El testimonio de Tuna, una de las empleadas de la Cruz Roja de Bergen, muestra cómo están viviendo el caso algunos noruegos: "Antes venían por aquí sobre todo polacos, pero de pronto han empezado a llegar españoles. No tienen comida ni trabajo y piden ayuda. Da miedo. Noruega está muy cerca de España, que es nuestro país de vacaciones. Para los refugiados políticos sí tenemos ayudas, pero no para no para quienes vienen de forma voluntaria. Los que trabajamos en esto no estábamos preparados". Juan Criales, de 57 años, abandonó Bolivia hace 30 años huyendo de la dictadura de García Meza. Lleva desde entonces en Noruega. "Este país acoge muy bien a los refugiados políticos, entramos con sus mismos derechos, pero el trato a los inmigrantes es muy distinto". Criales trabaja en una de las oficinas de empleo de Bergen, donde la semana pasada 75 españoles intentaron buscar trabajo. Los que no hablan inglés procuran coger turno de forma que les atienda Criales. "Entre septiembre y noviembre fue cuando más vinieron, unos tres o cuatro españoles al día", explica. "La mayoría tienen entre 25 y 40 años y no disponen de estudios elevados. Están preparados en la construcción o en hostelería, pero no hablan idiomas. Es difícil". Hablar noruego es una de las puertas para conseguir un empleo y aprenderlo se convierte en una obsesión. Pero los cursos son caros (unos 500 euros). Cruz Roja da clases gratuitas, pero solo oferta 50 plazas (la lista de espera es larga). También ellos han notado un aumento de solicitantes españoles. "Antes no venían y ahora son la tercera nacionalidad, tras polacos y rumanos", dice Rita, una portavoz. "Para nosotros no son población prioritaria. Ayudamos a quien más lo necesita, no a los que han emigrado de forma voluntaria, y algunos tienen bastante nivel de estudios". Camilo González, chileno, de 46 años, es uno de los afortunados que han conseguido plaza. Como miles de inmigrantes que rehicieron sus vidas en España, ha tenido que volver a emigrar. Llevaba 12 años en Cataluña, trabajaba para Grúas Torres. Lo cuenta nervioso, enlaza una idea con otra. ¿Cómo te encuentras? La pregunta le desarma y brotan las lágrimas. "Me fui de Chile en el año 2000 por una recesión. Y me encuentro de nuevo con la misma piedra". "¿Cuántos de los españoles que hay aquí ahora habrán criticado en su momento la inmigración en España?", no puede reprimir un latinoamericano que comparte ahora penurias con ellos. Él llegó a Bergen hace unas semanas con su mujer y sus cuatro hijos (españoles que hablan con acento español). Viven los seis en una habitación. También ha acabado en Bergen un joven de origen árabe (pide que se especifique el país) que llegó a España a los tres años y al que todos llaman "el malagueño" (y en cuanto abre la boca entiendes por qué). O un subsahariano que llevaba 15 en Valencia... Jueves 2 de febrero. 12.45. Unas 20 personas esperan el reparto de comida en la iglesia Korskirken, en el centro de Bergen. Nieva. Algunos llevan media hora en la calle y empiezan a notar cómo se adormecen las puntas de los dedos de los pies. En el reparto hoy hay un poco de todo: plátanos, queso e incluso paquetes con sushi. Comida a punto de caducar de tiendas y restaurantes. "Nos vamos a quedar tontos de comer comida caducada", bromea un español... "¿Algún programa de televisión español ha animado a la gente a venir a Noruega?", pregunta curiosa Norum Noremark, coordinara del reparto. Algunos de los españoles recién llegados a Noruega tienen sentimientos encontrados respecto a su situación. Se sienten observados con recelo por los compatriotas que ya estaban allí, pero ellos mismos ven problemático que lleguen más. "Si no saben noruego, mejor que no vengan", dice Susana, una camarera alicantina de 37 años que minutos más tarde cuenta exasperada que otra española le aconsejó que se volviera a España por no hablar noruego. "O sea, que tú si puedes y yo no, le dije". Susana llegó en noviembre junto a su amiga Sissy, ecuatoriana, compañera de trabajo en un bar de Alicante cuyo dueño dejó de pagarles. Juntaron 4.000 euros y se compraron sendos billetes de avión. En Bergen comparten habitación (cuesta 780 euros) y penurias. El primer empleo lo echaron a cara o cruz; había trabajo para una sola. Ahora limpian por 18 euros la hora donde les manda una empresa que les ha hecho un contrato de seis meses por tres horas al día más sustituciones. Insuficiente para mantenerse, pero sienten que han dado el primer gran paso. "Hemos tenido suerte", repiten. Los empleos que encuentran los españoles sin titulación son, sobre todo, de lavaplatos y limpiando, casi siempre por medio de ETT. Los sindicatos están alertados de que a algunos les hacen trabajar más horas de las que figuran en su contrato. "Me pagan tres, pero me dan tarea para cuatro o cinco horas", dice un español que no quiere ser identificado. "Dicen que el problema lo tengo yo, que soy lento". Después de varios meses dando tumbos ("salticos", dice él), Paco ha conseguido trabajo, aunque no tiene contrato. Le pagan por horas, unas cuatro al día: limpia de madrugada el McDonald y otros negocios. Ha alquilado una habitación a cuatro kilómetros del centro, va siempre a pie para ahorrarse el transporte. Gana lo justo para mandar algo a casa y devolver a sus padres la ayuda, el alquiler y tabaco. "Llevo aquí cinco meses pero tengo la sensación de llevar años", dice, aunque acto seguido te sorprende con un "pero no quiero dar una imagen demasiado positiva. A mí me ha ido bien, pero otros españoles que han venido este invierno lo han pasado fatal y se han tenido que volver". Los españoles que llegan a Noruega disponen de seis meses para encontrar trabajo. Si pasado ese tiempo no lo encuentran, pueden permanecer, pero solo si tienen dinero suficiente para mantenerse, una cantidad que la ley cifra en 2.200 euros mensuales. En caso contrario, pasan a ser ilegales. A pesar de la norma, las autoridades noruegas no buscan a los inmigrantes sin recursos, más bien lo contrario. Marcos Amano, director de Robin Hood, cuenta que ha acompañado a comisaría al menos a seis españoles que se quedaron sin dinero y se entregaron pidiendo ser deportados. Si lo han conseguido o no, las autoridades guardan el misterio. Solo informan de que "unas cuantas personas, menos de diez, lo han solicitado". El asunto de los refugiados laborales ha abierto un debate en Noruega. El periodista Sjur Holsen escribía en Bergens Tidende, uno de los periódicos con mayor tirada, esta reflexión: "A los españoles se les puede culpar de ingenuos al venir con la esperanza de encontrar un trabajo sin conocer el idioma. Y sí, hay personas en el mundo que sufren más que ellos, pero la suya también es una forma de necesidad y tenemos que afrontarlo. Si los españoles que viven en la calle consiguen hacernos reflexionar sobre si somos parte de Europa y si la solidaridad es una moneda de uso en la eurozona, se habrá conseguido algo importante". En enero, sin embargo, la ministra de Trabajo, Hanne Bjurstrom, fue tajante: los inmigrantes europeos que no encuentren trabajo deben marcharse, Noruega no puede atenderlos. La responsable de políticas sociales, vivienda y desarrollo local de Bergen, Lisbeth Iversen, se muestra preocupada por el asunto. Tras una charla en la que menciona los derechos humanos o los suburbios de chabolas de México DF, uno comprende que su duda se reduce a una: ¿debe o no debe Noruega facilitar alojamiento y comida a los españoles que acepten retornar a su país? Jueves 2 de febrero. Unas 500 personas de veinte nacionalidades asisten a la Feria Internacional de Carreras, que se celebra en un hotel del centro de Bergen. La mayoría de los aspirantes disponen de licenciatura o máster. Paco, José Andrés, Manolo, el malagueño y otros españoles también se presentan con fotocopias de sus currículos. Trude Drevland, la alcaldesa de Bergen, inaugura el evento. Lleva el pelo cardado y luce un grueso collar con el nombre de su ciudad. "Entiendo que desde vuestros problemas en España esto parezca el paraíso terrenal, pero no es tan fácil", dice más tarde. "Aquí las cosas están reguladas, no estamos obligados a dar ayudas a los españoles. Me da pena verles pasándolo mal en mi preciosa Bergen, pero las cosas hay que prepararlas. No se alcanza el cielo en un día". Marit Warncke, directora de la Cámara de Comercio e Industria, organizadora del evento, es tajante: "No podemos hacer nada por los españoles sin formación que no hablan ni inglés ni noruego. Es trágico que se gasten sus ahorros en un viaje sin esperanza". Tras la inauguración, los aspirantes desfilan por los estands de las empresas petroleras, firmas de energías renovables, tecnológicas... Los españoles miran desorientados a su alrededor. José Andrés es el primero en desaparecer. Manolo se despide con un "esto no es lo mío". Paco le da sus currículos al malagueño: "Toma, mete uno mío debajo cuando des los tuyos". El malagueño se acerca al primer estand. El entrevistador sonríe: "¿Hablas noruego?".

lunes, 6 de febrero de 2012

EL PAÍS /JORDI SOLER




Por cierto, nada tiene importancia comparado con el hecho de que el país tenga 5 millones de parados, que hace que todos estemos asustados hasta la médula.

(Esa persona entristecida, que no se atreve a levantar la voz, que lleva más de dos años en el paro, y que no da el perfil de triunfador insolente que los tiempos exigen, ... !como casi todo el mundo vamos¡ )

... pero ...

El Gobierno limita a 600.000 euros el sueldo de los directivos de bancos con prestamos públicos

Repita : 600.000 euros (anuales claro ... )

Pero continuando con el tema, me ha resultado muy interesante un artículo de JORDI SOLER en el periódico el Pais, de ayer domingo ... vER

domingo, 18 de diciembre de 2011

LLEGA LA NAVIDAD


Hoy día del emigrante ... volvemos a salir del país, como en los años 60, pero
además vienen y van ... el mundo es un remolino. Y todos parecen prosperar, ganar más dinero, tener más cosas, más oportunidades, pero ...
las madres se quedan sin hijos,
hijos que se quedan sin padres,
abuelos que se quedan con los nietos,
...
Como en esas novelas americanas, hace una década nos hubiese parecido imposible.

Pero la guinda del día, se la debemos a Gervasio y sus desastres de la Guerra :
Ver, con el título : "EL MEJOR TRAFICANTE DE ARMAS ABANDONA LA MONCLOA"
...
pueden seguir con el DIARIO DE COLOMBIA ...

Ya no le van a quedar ganas de celebrar nada (es posible que no tuviesen ninguna)

martes, 8 de noviembre de 2011

MUÑOZ MOLINA : DOMINGO Y DELACROIX

Otoño, Hojas de Arce
No puedo resistir citar el

Artículo del "El País", X MUÑOZ MOLINA : DOMINGO Y DELACROIX:

"El mundo está bien hecho. Al menos algunas veces, en ciertos lugares, en la mañana del último día de octubre en Madrid, que le depara a uno una alegría como de poema celebratorio de Jorge Guillén. Por no se sabe qué fiesta ecuestre, la calle de Alcalá, Cibeles, el paseo del Prado y el de Recoletos están cerrados al tráfico, ya escaso en este largo fin de semana en el que la ciudad se queda más desierta. Pasear cerca de la fuente de Cibeles sin el fragor de los coches ni los pitidos de urgencia de los semáforos es descubrir una ciudad de amplitudes tranquilas y perspectivas ilustradas: el Madrid de todos los días y el Madrid nunca visto, los edificios agrandados por esa transparencia que tiene el aire la primera mañana de sol después de la lluvia que lo limpió todo. Y es un alivio bajar por el paseo del Prado sabiendo que la crisis ha tenido la ventaja lateral de frustrar los planes de renovación insensata del alcalde megalómano. Los árboles colosales, las losas muy pulidas, desgastadas y embellecidas por el tiempo, las fuentes neoclásicas: algo está muy bien hecho, se ha ido haciendo a lo largo de siglos, y a quienes vivimos ahora nos vendría bien la humildad de considerar que nuestra tarea más honorable no es dejar la huella pomposa de nuestro capricho sobre todo lo que existe sino trasladarlo en las mejores condiciones posibles a los que vengan detrás.

...




Leer más

    1969, Gracias a la quiebra que ha dejado en suspenso tantos proyectos de satrapillas delirantes hoy puedo caminar por el paseo del Prado sin miedo a caer en una zanja o a ser atropellado por una excavadora, o a que me dejen sordo taladros aterradores o esas sierras arboricidas que deben de sonar como música en los oídos de los especuladores de terrenos. A lo largo del paseo de Recoletos y del paseo del Prado circula cada fin de semana un flujo saludable de gente que disfruta con idéntica convicción de las arboledas y los jardines de los parques públicos y de las salas de los museos. Lo asombroso no es que haya tanta gente, y que sea tan variada, un público que ejerce con plena naturalidad el pluralismo de gustos, actitudes y condiciones de la ciudadanía democrática; lo que a mí más me asombra, lo que me intriga, es que en los medios no haya apenas eco ni reflejo de esas multitudes, como si se desconociera o se despreciara su existencia. He venido, como muchos domingos, a CaixaForum, donde hay dos exposiciones simultáneas de máxima categoría, una dedicada a Teotihuacan, la otra a Eugène Delacroix. El mundo puede no siempre estar bien hecho, pero este lugar sí lo está: este edificio cúbico como suspendido en el aire y hecho con una mezcla de antigua solidez industrial y de arquitectura práctica y visionaria demuestra que es posible preservar lo más valioso del pasado volviéndolo en parte viva del paisaje presente. Hay tanto público para ver las exposiciones que hace falta esperar en cola a que se despejen las salas. La gente aguarda tomando el sol, conversando, descubriendo detalles en esa fachada de ladrillo que se prolonga en una plancha taladrada de hierro, mirando el jardín vertical que ha convertido una pared medianera en una catarata de vegetación. Mientras espero en cola y tomo el sol practico un poco de sociología casera: jubilados, grupos de señoras, parejas jóvenes, parejas jóvenes con niños que juegan por la rampa o que dormitan en cochecitos, madres y padres concienzudos con hijos de diez o doce años a los que esperan habituar a la contemplación del arte. Un público muy parecido habrá a esta misma hora muy cerca de aquí, en el Prado, en el Jardín Botánico, en el Museo Thyssen, en la Fundación Mapfre de Recoletos; y un poco más lejos en el Reina Sofía, en La Casa Encendida, en el Círculo de Bellas Artes, en la Fundación Juan March. No hablo de oídas. No elaboro ese tipo de especulaciones y vaguedades a las que casi todo el mundo es tan propenso cuando se habla de lo que quiere o no quiere el público, o lo que piden las audiencias, o lo que interesa o lo que vende, lo que los ejecutivos de los medios están tan seguros de saber, y explican con tanto aplomo. En mayor o menor grado, todos se han puesto de acuerdo en decidir que "la cultura no vende", por decirlo con el lenguaje que ellos usan. Algunas veces la entonación es de catastrofismo quejumbroso, matizado de una ficción de nostalgia por tiempos mejores que no se sabe cuáles fueron: la gente ya no lee, ya solo se interesa por la moda o por los chismes sociales, o por picoteos rápidos en Internet, solo quiere basura. Últimamente va extendiéndose un populismo jactancioso, incluso agresivo, en el que no es difícil intuir un matiz de resentimiento: ya basta de tanta literatura, de tanta música clásica, de museos rancios, de tantos libros pesados que nadie quiere ni tiene tiempo de leer, de tanto pelmazo elitista. Atribuir a la gente una ignorancia universal le permite a uno sentirse miembro del club selecto de los que sí saben, o bien sentirse legitimado en su propia ignorancia, en su desgana de aprender. Carezco de los poderes telepáticos necesarios para juzgar más allá de lo que veo con mis ojos, lo que constato cada vez que voy a una exposición o un concierto o viajo en el metro o miro el correo electrónico o me siento a firmar en una caseta de la Feria del Libro: hay muchas personas a las que las artes y los libros les importan apasionadamente; personas de edades y de gustos muy distintos, muy jóvenes y muy mayores, con estudios universitarios y sin ellos, con curiosidad y amplitud de criterio. No son mayoría: nunca lo han sido. Podrían ser muchas más. Lo serán si mejora el sistema educativo y las condiciones de acceso a los bienes de la cultura, y si los medios acogen y alientan a ese público en vez de actuar como si no existiera o no mereciera ser tratado con respeto. Estos son tiempos difíciles, desde luego, pero lo que hay que preguntarse antes de lamentar el desastre es si ha habido tiempos que fueran mejores. La mañana induce a un estado de ánimo propicio para disfrutar de los esplendores románticos de Delacroix. El sol que hemos dejado en la calle parece el mismo que brilla en los oros de sus escenas exóticas en Argel o en Tánger, en sus torbellinos de cabalgatas o de peleas entre jinetes y animales salvajes. En los cuadernos de dibujos, en los estudios preparatorios, en sus apuntes privados, en los paisajes marinos que abocetaba o pintaba al final de su vida, Delacroix ya tiene una mirada moderna: las obras acabadas pertenecen todavía a una tradición de la pintura que él lleva al límite, y que termina con él. Su mirada desafiante y pensativa recibe nada más entrar a la gente que ha esperado en cola para ver la exposición. Nos mira uno por uno como reconociendo a sus contemporáneos del porvenir.